Compromiso ético profesional
Código de Ética
Conoce los principios rectores, compromisos y deberes que guían el ejercicio profesional de los kinesiólogos, promoviendo la integridad, el respeto y la responsabilidad en cada ámbito de nuestra práctica.
Prólogo
El ejercicio profesional de la Kinesiología se sustenta en principios éticos fundamentales que garantizan una práctica comprometida con el bienestar humano, la equidad en el acceso a los recursos sanitarios y el respeto por la diversidad de saberes y contextos. Estos principios, históricamente han sido enmarcados en una racionalidad occidental, la cual ha configurado una visión hegemónica de la disciplina. En este sentido, la interesante apertura de las distintas organizaciones humanas hacia la reflexión profesional madura que respeta las propias historias, emerge como un horizonte crítico capaz de iluminar la necesidad de configurar la formación del kinesiólogo y de la kinesióloga desde una perspectiva situada y diversa, permitiendo una reconstrucción epistemológica acorde a la realidad situada.
En este contexto, la revisión permanente de nuestra praxis no solo interpela las bases tradicionales del pensamiento moderno y su influencia en la construcción del conocimiento en Kinesiología, sino que también propone un diálogo abierto donde las múltiples formas de racionalidad sean reconocidas. Desde esta perspectiva, la ética en la formación del kinesiólogo no puede reducirse únicamente a un código normativo, sino que debe incluir una reflexión profunda sobre los valores que sustentan su quehacer, vinculando la justicia, la autonomía y la responsabilidad profesional de la beneficencia, con la producción de un conocimiento propio no subordinado.
Dicho de otro modo, el desafío ético en la Kinesiología actual no se limita a la correcta aplicación de normas técnicas, sino que se extiende a la identificación de aquellas estructuras que han restringido la construcción de un pensamiento autónomo. Así, el kinesiólogo enfrenta la tarea de resignificar su formación y su práctica profesional desde una racionalidad que no solo responda a criterios científicos establecidos, sino que también integre las necesidades, saberes y cosmovisiones propias de su entorno.
Desde esta óptica, la presente actualización del Código de Ética del Colegio de Kinesiólogos de Chile, busca ser un aporte para la formación de los y las kinesiólogas, planteando la consolidación de elementos identitarios en la educación y la práctica de la Kinesiología. Tales como la identificación estratégica de las expresiones de movimiento con sentido, cuyo significado constituye el eje de la funcionalidad en la disciplina; la caracterización de los procesos restrictivos que limitan la generación de conocimiento propio; y la reestructuración del concepto de racionalidad profesional como una estrategia de formación inicial. A través de este enfoque, el Código de Ética se posiciona para aportar argumentos sólidos en la reflexión frecuente del kinesiólogo y la kinesióloga, promoviendo una praxis que no solo sea técnicamente competente, sino que también sea ética y culturalmente consciente de los objetivos de desarrollo sostenible.
Presentación
Estimadas y estimados colegas,
Para el Directorio Nacional es un honor dirigirse a ustedes en esta oportunidad, con el propósito de reflexionar sobre la importancia del Código de Ética, una guía fundamental que orienta nuestra labor como kinesiólogos y kinesiólogas y nos conecta con los principios esenciales que sostienen nuestra profesión. Más allá de las obligaciones técnico-profesionales, el Código de Ética nos recuerda que nuestra praxis debe estar siempre al servicio del bienestar de las personas y de la sociedad, enmarcada en el respeto, la responsabilidad, la inclusión de la diversidad y la integridad.
El Código de Ética del Colegio de Kinesiólogos de Chile abarca aspectos clave que definen y fortalecen la identidad profesional. En primer lugar, establece su alcance, subrayando que sus disposiciones son un referente para todos los y las kinesiólogas, colegiados o no, y que su propósito es cimentar los estándares éticos que generan confianza en nuestra disciplina. Cada principio general contenido en este documento nos interpela a ser profesionales no solo competentes, sino también éticamente responsables, respetando la dignidad de quienes atendemos y asumiendo el compromiso de actuar con justicia y honestidad.
Un eje central del Código de Ética es la relación que establecemos con las personas que confían en el quehacer del kinesiólogo y la kinesióloga. Este vínculo, basado en la empatía y el respeto mutuo, no solo nos guía hacia una atención efectiva, sino que también refuerza el principio de autonomía de las personas, asegurándonos de que toda intervención esté respaldada en un consentimiento informado. Desde el diagnóstico kinesiológico, cuya precisión y respaldo en la evidencia científica son imprescindibles, hasta las intervenciones que se diseñan para cada persona con las distintas condiciones de salud, se debe actuar con un profundo sentido de responsabilidad, priorizando siempre el bienestar y la seguridad.
Nuestra labor no se limita solo a la intervención individual; somos agentes de cambio en el desarrollo del objeto/sujeto de estudio para las personas y comunidades. El Código de Ética nos invita a mirar más allá de lo clínico, comprometiéndonos con la prevención y la promoción de estilos de vida que fomenten el movimiento y la funcionalidad en todos los ambientes posibles. Este enfoque preventivo no solo impacta a las personas, sino que también fortalece nuestra presencia en la sociedad como profesionales esenciales para el bienestar individual y colectivo.
Otro ámbito de gran relevancia es nuestra responsabilidad en la formación inicial de futuros kinesiólogos y kinesiólogas. Quienes ejercen en el ámbito académico tienen la misión de transmitir no solo conocimientos técnicos, sino también valores éticos que modelen una generación de profesionales íntegros. Asimismo, el Código de Ética nos recuerda la importancia de la investigación y la práctica basada en evidencia científica actualizada, pilares fundamentales para garantizar que nuestras intervenciones sean seguras, efectivas y de calidad.
El aprendizaje no se detiene al finalizar nuestra formación inicial. La adquisición de conocimientos y la formación continua son obligaciones éticas que asumimos al momento de dedicarnos a esta profesión. En este sentido, la colegiatura juega un rol esencial al proporcionarnos acceso a herramientas, capacitaciones y una red de apoyo que fomenta nuestro desarrollo profesional continuo. Mantenernos actualizados no es solo un deber con nosotros mismos, sino también con quien desarrollamos nuestro quehacer.
El Código también aborda nuestras relaciones con colegas y otros profesionales, destacando la importancia de la colaboración interdisciplinaria y transdisciplinar. En un mundo cada vez más conectado, el trabajo colaborativo en equipos de trabajo es clave para abordar de manera integral las necesidades de las personas. Al mismo tiempo, nuestras interacciones deben reflejar los valores éticos a los cuales aspiramos como disciplina y profesión, incluso en el uso de redes sociales y en la promoción de nuestros servicios, favoreciendo las buenas prácticas en Kinesiología.
En cuanto a las sanciones por incumplimientos, es importante comprender que éstas no tienen un carácter punitivo, sino que buscan resguardar la confianza que la sociedad deposita en el quehacer profesional. El Código de Ética no es un conjunto de normas rígidas, sino una guía viva que nos desafía al desarrollo reflexivo y crítico del quehacer, recordándonos que nuestra profesión trasciende los intereses individuales y tiene un impacto significativo en las vidas de las personas y las comunidades.
Finalmente, queremos invitarlos a comprender lo valioso de ser colegiado. Al integrarnos al Colegio de Kinesiólogos de Chile, no solo accedemos a recursos y apoyo, sino que también nos unimos a una comunidad comprometida con la excelencia ética y profesional. La colegiatura es una oportunidad para fortalecer nuestra identidad, participar activamente en la construcción de estándares de calidad y ser parte de un colectivo que trabaja por el bien común.
Los y las animamos a considerar la importancia de mantenerse colegiados y colegiadas de forma activa para dar el paso para unirse a esta comunidad gremial. Juntos y juntas, podemos seguir elevando el estándar de nuestra profesión y asegurarnos de que cada acción que se tome como kinesiólogos y kinesiólogas sea el fiel reflejo de los valores que rigen la profesión.
Directorio Nacional del Colegio de Kinesiólogos 2024-2027